Puertos: claves del comercio y la soberanía

Desde el Callao hasta Ilo, el futuro de los puertos peruanos pasa por modernizarlos, integrarlos a las cadenas logísticas globales y garantizar que sean motores de desarrollo sostenible y soberanía nacional.

Oct 7, 2025

Terminal portuario multipropósito de Chancay.

Por: Fiorella Iberico.

El Perú, con más de 3,000 kilómetros de costa, depende en gran medida de sus puertos para conectarse al mundo. El Callao, Paita, Matarani, San Nicolás y los proyectos emergentes como Chancay concentran la mayor parte del comercio exterior. Pero la modernización de la red portuaria no solo implica infraestructura: también es una cuestión de soberanía, competitividad y sostenibilidad.

Inversiones que transforman

En la última década, la apertura a la inversión privada ha marcado un antes y un después. Omar Narrea, investigador del Centro de Estudios sobre China y Asia-Pacífico de la Universidad del Pacífico, señala que “el modelo peruano ha logrado atraer US$3.500 millones de inversiones diversificadas de operadores globales, evitando la dependencia de un solo país inversionista”. Gracias a ello, el movimiento de contenedores pasó de 1,5 a 3,9 millones de TEU entre el 2010 y el 2024.

Los beneficios no solo han sido económicos. Empresas como DP World, APM Terminals y Cosco Shipping han incorporado energías limpias en sus operaciones. Narrea recuerda que “Chancay opera completamente con energía renovable, reduciendo significativamente la huella de carbono portuaria, aunque persiste el reto de mejorar la gobernanza hídrica en los puertos fluviales”.

Conectividad pendiente

Para que los puertos cumplan su rol estratégico, necesitan integrarse con el resto del país. Rafael del Campo, vicepresidente de ADEX, recalca que “corresponde al Estado proporcionar una correcta conectividad para el acceso a ellos, además de agilizar procesos como el cabotaje. Ello es clave para articular puertos secundarios con hubs como Callao y Chancay. La expansión debe basarse en estudios rigurosos de flujos de carga que aseguren la viabilidad de los corredores”.

La conectividad no se limita a carreteras o ferrocarriles. También implica digitalización. Para Del Campo, “la implementación de un Port Community System permitiría integrar a todos los operadores y facilitar el intercambio de información. Reducir trámites aduaneros y digitalizar al máximo los puertos generará interés en las líneas navieras”, comenta.

Conectividad

Cuatro terminales nacionales están entre las 100 más conectadas de América Latina y el Caribe. En el primer trimestre del 2025, el Perú colocó cuatro terminales en el ranking de conectividad de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Chancay debutó, Pisco escaló posiciones y, en contraste, Callao y Paita redujeron su puntaje.

Fuente: Sociedad de Comercio Exterior del Perú.

Puertos marítimos

Los puertos marítimos han recibido fuertes inversiones privadas y cuentan con certificaciones internacionales. En cambio, los fluviales siguen rezagados: carecen de infraestructura moderna, dependen de la estacionalidad de los ríos y no tienen aún un sistema logístico integrado.

Crecimiento portuario

Entre el 2010 y el 2024, la carga mineral movilizada en los puertos peruanos pasó de 16,9 a 40,2 millones de toneladas. San Nicolás aportó 21,4 millones y Matarani 5,2 millones, lo que refleja la magnitud de la especialización portuaria en este sector.

Fuente: Omar Narrea, de la Universidad del Pacífico.

Competencia global

La competencia ya no es solo regional. El Perú debe medirse frente a hubs como Panamá, Cartagena o Singapur. En ese contexto, Del Campo resalta que la modernización de los puertos trae beneficios concretos: “La reducción de costos logísticos conlleva a menor tiempo de espera en atraque y despacho, lo que redunda en mayor competitividad para exportadores e importadores”.

Un puerto más eficiente permite tarifas más competitivas y una mayor oferta de naves. Este escenario abriría la posibilidad de consolidar al país como un punto de redistribución de carga hacia Sudamérica y Asia, objetivo que empieza a materializarse con la nueva ley de Zonas Económicas Especiales Privadas.

Visión integral

Para Gabriel Gonzáles-Daly, principal en Michael Page, la modernización portuaria no puede reducirse a la construcción de muelles o a la ampliación de infraestructura. “El verdadero cambio pasa por integrar criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en toda la cadena operativa y por mejorar la conectividad terrestre y multimodal. Es clave aplicar con coherencia los principios ESG en todas las operaciones, acompañados de mejoras en las vías de acceso terrestre y multimodal”, detalla.

El reto también es normativo y tecnológico. Gonzáles-Daly advierte que el país necesita un marco legal más claro y estable que dé seguridad a la inversión y permita acelerar la transformación del sector. Esto implica un esfuerzo por apostar por procesos de automatización y digitalización en los terminales, pero también por el desarrollo integral de talento humano especializado.

Una infraestructura portuaria competitiva fortalece la soberanía nacional, da resiliencia frente a crisis globales y coloca al Perú en una mejor posición dentro de los mercados internacionales, con la posibilidad de convertirse en un verdadero hub regional.

Aunque la modernización de los puertos peruanos avanza, los retos siguen siendo enormes. No se trata solo de infraestructura, sino de que coordinen el Estado, la empresa privada y las comunidades en torno a una visión compartida. El camino exige inversiones sostenibles, diversificación y una apuesta firme por la digitalización. Pero sobre todo requiere talento humano capaz de liderar la transición hacia un sistema portuario competitivo.

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