El último modelista clásico naval
Se parece al veterano capitán de un ballenero francés. Pero José Antonio Bedoya Harth-Terre es limeño y uno de los mejores modelistas con más de 50 buques de madera y metal en su haber.
José Antonio Bedoya Harth-Terre y su maqueta del monitor Huáscar.
Por: Lewis Mejía.
Su taller, ubicado en el segundo piso de una casona de aires sesenteros en Miraflores, está lleno de pequeñas herramientas, pinceles y otros instrumentos; también de gruesos libros sobre cómo hacer un barco de verdad.
Y en la mesa de trabajo, bajo la luz amarillenta de dos lamparitas y un largo tubo fluorescente, aguardan los planos de una famosa cañonera, que José Antonio Bedoya Harth-Terre piensa reconstruir.
Entre esos papeles también se asoman sus recuerdos: todo comenzó en la niñez, cuando armaba maquetas militares de plástico en apenas diez minutos, hasta que, ya de joven, decidió elaborarlas íntegramente en madera balsa.
Era solamente un pasatiempo relajante. Hasta que un día un empresario de la pesca le encargó una réplica del legendario monitor Huáscar, a escala de 1 sobre 50. Lo hizo. Gustó mucho, y luego construyó muchas naves más.
Hoy, figuran siete monitores como el del gran Almirante Miguel Grau entre sus mejores obras. Y uno de dos mástiles y velas, tal como lo entregó el astillero inglés Laird & Brothers en 1865 para la Marina de Guerra del Perú.
“Uno está instalado en el Museo Naval en Chucuito; otro en la Escuela Naval de La Punta. Hay uno muy hermoso que se exhibe en la Comandancia General de la Marina. Con el tiempo, los pedidos me llevaron a recrear toda la escuadra de 1879”, cuenta José Antonio tras aspirar suavemente su pipa de oloroso tabaco que le acompaña en sus trabajos hasta muy tarde, junto a las canciones nostálgicas estilo big band de la Segunda Guerra Mundial.
Su sueño
Con más de medio centenar de naves hechas en más de 35 años de trabajo, espera que la próxima sea la última. Pero ni él mismo se lo cree, porque reconoce que todo esto es su pasión.
Por ahora, con herramientas de joyería y asombrosa minuciosidad, el artista repara corbetas y veleros de coleccionistas incógnitos, que bien pueden pagar algunos miles de dólares de su trabajo.
Actualmente avanza en su más caro proyecto: dibujar los planos perfectos de la fragata blindada Independencia, que encalló en el combate del 21 de mayo de 1879 frente a Iquique.
“Su casco era muy hermoso. Tenía una serie de decoraciones. Restauré uno al detalle, revisando los planos y una publicación de Aurelio García y García, que data de 1866”, expresa el modelista.
Utiliza papeles de bellas artes, un kit de escuadras y otras reglas, así como varias estilográficas de tinta china para los trazos. Y lee e investiga la historia de cada barco. En el fondo, sabe que seguirá navegando imaginariamente en este arte tan sutil y hermoso, y que veremos a sus nuevos buques listos para zarpar a una nueva aventura.
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