El océano y el cambio climático

Nuestro mar enfrenta transformaciones sin precedentes. El calentamiento global altera corrientes, intensifica fenómenos extremos y amenaza la seguridad alimentaria en países costeros como el Perú.

Oct 7, 2025

El océano no solo regula el clima, también sostiene la vida de millones de personas que dependen de sus recursos. En el Perú, la corriente de Humboldt y fenómenos como El Niño son piezas clave de este equilibrio. Sin embargo, el cambio climático está modificando las dinámicas con consecuencias cada vez más visibles.

La corriente de Humboldt, conocida por su productividad, modera el clima costero y sostiene la pesca en el Pacífico sur. Antonio Cuba, biólogo marino del programa Gobernanza Marina de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, recuerda que “el océano tiene una influencia muy grande en la regulación del clima y es disipador de calor”.

Desde la academia, Javier Quino, director de la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad de Lima, expresa que la corriente de Humboldt se mantiene fría gracias al afloramiento impulsado por los vientos alisios. “El cambio climático está elevando la temperatura del océano y podría debilitar los vientos alisios, afectando así el afloramiento que mantiene fría la corriente”, señala. Una alteración de este proceso impactaría directamente la biodiversidad y las actividades humanas que dependen de ella.

El Niño y La Niña son fenómenos cíclicos, pero el calentamiento global está intensificando su variabilidad. “Los eventos de El Niño y la Niña van a seguir presentándose en nuestras costas. Por ello, hay que establecer planes de emergencia ante lluvias intensas o deslizamientos”, afirma Cuba. En los últimos años se han visto episodios de baja intensidad, aunque eventos más severos como los del 2015 y el 2023 alteraron poblaciones de especies: el pulpo aumentó su población, mientras que la pota disminuyó.

Quino subraya que los registros de temperatura y las simulaciones climáticas muestran un vínculo estrecho con los gases de efecto invernadero. “A medida que el planeta se calienta, las interacciones entre el océano y la atmósfera se vuelven más intensas, lo que amplifica los efectos de eventos como El Niño y La Niña”, explica.

Para enfrentar este escenario, Quino plantea medidas integrales que combinen prevención y adaptación. Propone mapas de riesgo climático para identificar vulnerabilidades, junto con una mejor gestión del agua ante sequías y lluvias extremas. Sugiere fortalecer la resiliencia agrícola mediante cultivos adaptados y prácticas sostenibles, así como conservar y restaurar ecosistemas que regulan el clima y protegen frente a desastres.

Los especialistas coinciden en que adaptarse al cambio climático no es opcional. El futuro dependerá de la capacidad de generar investigación, políticas de adaptación y consumo responsable.

Seguridad alimentaria

Los efectos del cambio climático también se sienten en la seguridad alimentaria. Para Antonio Cuba, de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, el mayor impacto será la disponibilidad de recursos pesqueros. “Esto lleva a una fluctuación constante de la cuota de pesca, con repercusiones directas en la economía de los pescadores”, indica. También insiste en la responsabilidad ciudadana: respetar vedas, tallas mínimas y conocer el origen del pescado.

Por su parte, Javier Quino, de la Universidad de Lima, advierte que un debilitamiento del afloramiento reduciría los nutrientes marinos y afectaría especies como la anchoveta, clave para la dieta y la economía de las comunidades costeras. Además, los cambios climáticos en tierra firme podrían afectar cultivos andinos y amazónicos, sumando presión a la seguridad alimentaria.

Un frente común ante el cambio climático

Perú, Ecuador y Chile impulsan el proyecto GEF “La revolución digital de los productos del mar”, que busca enfrentar la pesca ilegal y los efectos del cambio climático en los océanos, mediante el uso de sistemas electrónicos de documentación y trazabilidad (eCDT) para seguir cada captura desde el mar hasta el consumidor, asegurando prácticas sostenibles y transparentes.

  • Chile ya validó un plan de acción nacional para fortalecer la trazabilidad pesquera, mientras que los tres países realizaron talleres técnicos conjuntos para consolidar el diseño del proyecto.
  • En Ecuador, la iniciativa se articula con los esfuerzos de conservación en Galápagos, donde se busca integrar a los pescadores artesanales en cadenas de valor más inclusivas y sostenibles.
  • En Perú, se ha propuesto el desarrollo de un sistema nacional de trazabilidad robusto para agilizar trámites, automatizar verificaciones y verificar el origen legal de productos pesqueros, además de incorporar geolocalización para mejorar la gestión de embarcaciones.

Más allá de la tecnología, el proyecto GEF representa un compromiso regional para proteger los ecosistemas marinos del Pacífico Sur y asegurar el sustento de miles de familias costeras.

La salinidad cambia

En el 2023, la salinidad superficial en aguas costeras llegó a un máximo global de 34,50 PSU en marzo, y descendió a 34,34 PSU (escala que mide la salinidad del agua de mar) en setiembre. Este cambio refleja el pulso de agua dulce que llega desde ríos como el Amazonas, modificando la densidad del océano y, con ello, la dinámica de corrientes y la productividad marina.

Fuente: Jet Propulsion Laboratory California Institute of Technology

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