Flujo sostenido de inversión canadiense
El Perú es el tercer destino de inversión extranjera directa canadiense en Sudamérica, sobre todo en sectores como infraestructura, energía, ingeniería y servicios profesionales.
El Perú se consolida como un destino atractivo para la inversión extranjera, gracias a su histórica estabilidad jurídica, la previsibilidad de su marco regulatorio y su apertura comercial. Estos factores han sido determinantes para captar capitales internacionales, especialmente en sectores estratégicos como minería, energía e infraestructura.
En este escenario, Canadá destaca como uno de los principales socios e inversionistas, con una presencia sólida que sigue creciendo al compás de las oportunidades que ofrece el país. Actualmente, el Perú es el tercer destino de inversión extranjera directa canadiense en Sudamérica. Esto se debe al rol estratégico del país en la transición energética global y a su potencial en minerales críticos como el litio, el cobre y el zinc. Empresas como Bear Creek, Teck y American Lithium desarrollan importantes proyectos en territorio peruano, entre ellos Corani, Zafranal y una futura planta de litio.
Inversiones diversificadas
Además de las mineras, otras empresas canadienses están interesadas en invertir en sectores como infraestructura, energía, ingeniería y servicios profesionales. Destacan casos como el de la Canadian Commercial Corporation (CCC), responsable de la gestión del proyecto de irrigación Chavimochic, o el de Scotiabank, con operaciones en el país desde el 2006, y hoy uno de los principales bancos del sistema financiero peruano.
Desde la Cámara de Comercio Canadá–Perú, que en el 2025 cumple 30 años, se ha promovido activamente el fortalecimiento de los vínculos comerciales, institucionales y culturales entre ambos países. Según su presidente, Óscar Benavides, la Cámara actúa como un puente entre el Estado y las empresas, y organiza espacios clave como la participación del Perú en la PDAC, la convención minera de exploración más importante en el mundo.
En cuanto a nuevas oportunidades de inversión, Benavides subraya el enorme potencial del Perú en energías renovables, así como en infraestructura, sectores que podrían beneficiarse de la experiencia canadiense y de un entorno regulatorio cada vez más favorable.
Libre comercio
Desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre el Perú y Canadá en el 2009, el intercambio comercial entre ambos países ha alcanzado en el 2024 un total de 7.8 mil millones de dólares canadienses.
Buenas relaciones
Canadá y Perú cuentan con varios acuerdos comerciales, entre ellos el Convenio para Evitar la Doble Imposición Tributaria, el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Canadá y Perú, y el CPTPP. En particular, el capítulo del TLC referido a las condiciones para fomentar la inversión ha sido especialmente relevante, ya que ha contribuido a que las inversiones canadienses en el Perú se multipliquen por siete desde la firma del acuerdo.
De cara al futuro, ambos países están comprometidos con la promoción de un comercio inclusivo.
El impulso a la inversión en energías limpias viene acompañado por una demanda eléctrica en crecimiento y por nuevas normativas, como la Ley N.º 32249, que promueve el desarrollo de centrales eólicas y solares.
“Canadá, con un sistema eléctrico compuesto en más de 70% por fuentes renovables, es un socio natural para este tipo de proyectos”, destaca Benavides.
A su vez, la brecha de infraestructura en el Perú, estimada en más de 110,000 millones de dólares, representa una oportunidad para inversiones en agua, saneamiento, transporte, salud y riego.
Proyecciones de crecimiento
Silvia Hooker, gerenta de Asuntos Internacionales de la Sociedad Nacional de Industrias, destaca que el Perú ofrece un entorno legal atractivo y en evolución, con reformas como la nueva Ley de Zonas Especiales Económicas Privadas y una propuesta para agilizar las asociaciones público-privadas.
En su opinión, el país muestra un clima de negocios optimista y proyección de crecimiento sostenido, lo cual resulta clave para inversionistas de largo plazo.
Por su parte, Edgar Vásquez, director del Centro de Investigación de Economía y Negocios Globales de ADEX, resalta que el Perú cuenta con tratados de libre comercio y acuerdos de protección de inversiones que garantizan reglas claras y mecanismos de resolución de controversias.
“El TLC con Canadá, en particular, ha contribuido significativamente al crecimiento del intercambio bilateral”, sostiene.
Con un marco legal sólido, tratados internacionales vigentes y una cartera diversa de proyectos en desarrollo, el Perú refuerza su posición como un socio confiable y estratégico para Canadá.
A medida que ambos países consolidan lazos comerciales, las perspectivas de cooperación e inversión continúan ampliándose, abriendo nuevas oportunidades para el desarrollo sostenible, la innovación y el crecimiento económico compartido.
Canadá, por su parte, con su larga historia de libre comercio, es un destino para hacer negocios.
Destaca su compromiso con los principios de sostenibilidad (ambientales, sociales y de gobernanza). Tiene una amplia cartera comercial que facilita la realización de negocios a nivel internacional y ofrece a las empresas acceso preferencial a 1,500 millones de consumidores en todo el mundo, a través de sus tratados de libre comercio.
Además, Canadá es el país del G7 con mayor crecimiento en términos de población, cuenta con una fuerza laboral altamente educada y es reconocido por su estabilidad y acceso a la banca.
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