Desarrollo de competencias para la digitalización efectiva de las MIPYME

María Ángela Prialé y Patricia Larios Francia, investigadoras del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico.

Nov 6, 2025

En el Perú, las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYME) representan el 99.4% del aparato productivo y emplean al 89.4% de la población ocupada en el sector privado; enfrentan una necesidad creciente de digitalizarse, pero para hacerlo, afrontan, entre otras, la barrera de la falta de competencias digitales de su fuerza laboral. Revertir esta situación exige esfuerzo empresarial privado, pero también políticas públicas específicamente adaptadas a la realidad de este perfil de empresa. El objetivo de esta propuesta es esbozar lineamientos orientadores para dicha política.

Ampliar las oportunidades de negocio por medio de eficiencias en procesos, productos y servicios, gracias al uso de tecnología, no solo depende de la disponibilidad de hardware y software, sino también de las competencias que posea la fuerza laboral. Competencias técnicas como el uso básico de hardware, el desarrollo de software, el uso de comercio electrónico y redes sociales, el análisis y gestión de datos, así como de habilidades “blandas” tales como la adaptabilidad, creatividad, pensamiento crítico, la disposición para aprender, la comunicación y la colaboración, son cruciales para la transformación digital exitosa.

No obstante, esas competencias (“duras” y “blandas”) son escasas en la fuerza laboral de nuestro país. En consecuencia, las MIPYME no solo difícilmente encuentran trabajadores preparados, sino que, cuando los consiguen atraer, compiten en desventaja con la gran empresa (por déficits financieros y de gestión humana) para retenerlos. Por ello, el aporte desde la política pública es fundamental. Dicha política debiera contemplar los siguientes elementos:

  1. Programas (virtuales síncronos y asíncronos) diferenciados y focalizados para gremios de empresarios y trabajadores empleados, y genéricos para la fuerza laboral desempleada, que respondan a la heterogeneidad interna de las MIPYME.

  2. Coordinación intersectorial para el desarrollo de infraestructura y competencias.

  3. Integración de programas: articulación con programas transversales como la Plataforma Nacional de Talento Digital y Mype Digital.

  4. Descentralización y alianzas locales en las acciones formativas.

  5. Comunicación y divulgación intensiva de las iniciativas hacia las MIPYME de todo el país.

  6. Bono de competitividad digital: cofinanciamiento no reembolsable o crédito blando para formación especializada e implementación de soluciones tecnológicas.

El desarrollo de competencias digitales en empresarios y trabajadores de las MIPYMES debe iniciar con un autodiagnóstico, que permita conocer el nivel de madurez de la empresa y sus necesidades específicas, y continuar con apoyo financiero condicionado a la formación e implementación tecnológica de nuevas herramientas y procesos digitales. En cuanto a la formación de la población económicamente activa desempleada, se recomienda complementar los dispositivos actualmente en marcha con programas modulares y certificables, que sumen herramientas para el desarrollo de habilidades blandas. En ambas rutas de formación es crucial medir el impacto en la empleabilidad y contar con infraestructura tecnológica como habilitadora.

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